Me he tomado la libertad de traducir al español un estremecedor discurso pronunciado (¿publicado en prensa?) por el célebre locutor de radio Paul Harvey por primera vez en 1965. Aunque el texto en cuestión ha evolucionado sensiblemente a lo largo de los años, la estructura es fundamentalmente la misma. No podría asegurar la fecha de gestación de la versión que reproduzco en las líneas que siguen.
Si yo fuera el Diablo, no sería feliz hasta haberme apoderado de la fruta más madura del árbol, así que haría todo lo necesario para adueñarme de Estados Unidos. Primero socavaría las iglesias. Empezaría con una campaña de murmuraciones. Con la sabiduría de una serpiente, te susurraría como susurré a Eva: “Haz lo que gustes.” A los jóvenes les susurraría: “La Biblia es un mito.” Les convencería de que el hombre creó a Dios en vez de al revés. Les confiaría que lo malo es bueno, y que lo bueno es “cuadrado". Y a los ancianos les enseñaría a orar. Les enseñaría a repetir conmigo: “Padre nuestro, que estás en Washington…”
Y a continuación me organizaría. Instruiría a los escritores en cómo volver excitante la literatura escabrosa, de modo que cualquier otra cosa pareciera aburrida y poco interesante. [I’d threaten TV with dirtier movies and vice versa. ¿?] Proporcionaría drogas a quien pudiera. Vendería alcohol a señoritas y caballeros distinguidos. A los demás los tranquilizaría con píldoras.


