Guerra sucia contra el Papa

When Benedict XVI was pope, the New York Times ran a scurrilous, distortion-infested campaign intended to link the former Joseph Ratzinger with the awful abuse scandals that have so harmed the Catholic Church. These pieces were manifestly dishonest and substance-free when you read them through. But the Times editors know most people don’t read the articles — they read the headlines and the first paragraph.

Escribe Andrew Klavan. Mientras tanto, una de las instigadoras de esta repugnante campaña se cocodriconmueve: «Por Dios, ¡es increíble esto!». Habla la Kirchner, quien se ha negado repetidamente a recibir en audiencia a Bergoglio cuando éste ocupaba el cargo más modesto de Arzobispo de Buenos Aires; novelesca teatro-farsante, ¡cómo debe dolerle la lágrima forzada! Mal enemigo se ha buscado. Que el pobre Papa Francisco tenga que tolerar semejante bufonada. Quién sabe, puede que incluso lo encuentre divertido.

Sutilezas milenarias… o centenarias

Ya en el nombre hay una indicación nueva. Ningún Papa durante dos mil años había elegido este nombre, el del gran santo de Asís, que reformó la Iglesia con el Evangelio.

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La afirmación del artículo es cierta en términos literales, por supuesto: Jorge Mario Bergoglio es el primer papa que gobernará la Iglesia bajo el nombre «Francisco». Bergoglio lo hace, según se ha informado, en homenaje a San Francisco de Asís, quien vivió entre los siglos XII y XIII. La cuestión es que el nombre «Francisco» resulta significativo no tanto porque sea la primera vez que se utiliza como porque emparenta con il poverello d’Assisi. Pero si éste vivió a caballo entre los dos primeros siglos del segundo milenio, es obvio que ningún Papa anterior a estas fechas pudo tenerlo presente en sus deliberaciones. No es que tenga mucha importancias, más bien ninguna, en realidad, pero ha sido un buen pretexto para actualizar el blog. Hundo mi cabeza entre los hombros y digo «lo siento».

Portada del New York Times:

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¡Je! No es que el «common touch» posea un efecto redentor, ¿eh, muchachos? No lo bastante, no lo bastante. El patriarcado blanco se perpetúa, etcétera.

Supongo que los lectores del New York Times ya han sido instruidos mediante un sencillo titular ya se han formado una opinión fundada sobre el nuevo Sucesor de Pedro. Estamos a la espera, mientras tanto, de que Hans Küng realice una declaración pública sobre el particular.