el-auriga-mary-renault

No sé muy bien qué relación guarda la portada con el contenido de la novela, francamente, a no ser por el detalle obvio. Pero el «detalle obvio» es tan lírico en El auriga que muy bien podría Mary Renault haber escrito un relato sobre ángeles convalecientes de un conflicto olímpico. Resulta curioso que algunas frases pronunciadas por Ralph en su encuentro con Alec, Sandy y Laurie (¡Spud!) me hicieron pensar en unas cartas escritas por C.S. Lewis a propósito del mismo asunto.

==========

Mary Renault en Amazon.es y en Casa del Libro.

La Abolición del Hombre – C.S. Lewis

la-abolicion-del-hombre-cs-lewis

El libro me ha llegado cuando empezaba a temer que se hubiera extraviado por el camino. Aunque está en español, lo compré en una tienda británica a través de IberLibro porque, cosas de los tiempos modernos, me salía más barato así. De La abolición del hombre esperaba varios cientos de páginas de lectura para ocupar unas cuantas noches, de modo que me he sentido un poco decepcionado al sacar el ejemplar del sobre de cartón y ver que sólo tiene noventa y seis: el embalaje era tan delgado que me pregunté, en serio, si no vendría vacío.

==========

La abolición del hombre de C.S. Lewis está disponible en Amazon y en Casa del Libro.

«Pues si no era Dios, no veo que importe mucho lo que enseñase.»

Siguiendo con esto. C.S. Lewis:

Estoy intentando con esto prevenir el que alguien diga esa majadería que a menudo se dice de Él: «Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto Su pretensión de ser Dios». Eso es precisamente lo que no debemos decir. Un hombre que fuera simplemente un hombre y dijera la clase de cosas que Jesús decía, no sería un gran maestro moral. Sería ya sea un lunático –en el mismo nivel que el que dice que es un huevo escalfado–, o el Demonio del Infierno. Tienen que elegir: o este hombre era, y es, el Hijo de Dios; o un loco, o algo peor. Pueden encerrarlo como a un loco, pueden escupirlo y matarlo como a un demonio; o pueden caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no vengamos con tonterías condescendientes acerca de que Él era un gran maestro humano. No nos dejó abierta esa posibilidad. No tenía ninguna intención de hacerlo.

Reproducido por Juanjo Romero en Infocatólica.