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¿Repugnancia? ¿Dónde estás, repugancia? Vía.

Santiago González aborda agudamente la cabalgata pagana de Manuela Carmena en Día de Reyes, y termina con este paisaje de nubes oscuras que se ciernen en el cielo:

Soporté una cola enorme para comprar un roscón de Reyes en La Suiza, había cola en mi librería habitual, colas en las marisquerías y en las tiendas de delicatessen. Bilbao era una yuxtaposición de colas la víspera de Reyes. Admiré el desaforado afán de consumo de un pueblo que vota tanto a Podemos en el mismísimo umbral de la pobreza. Luego reparé en que ese era precisamente el signo de que había comenzado la Revolución. En todo proceso revolucionario, lo que más le gusta al pueblo es hacer colas aunque dentro de las tiendas no haya género. “Sólo el que ha vivido antes de la Revolución sabe lo que es la alegría de vivir”, lo dijo Talleyrand.

Tan valiosos como la columna de González, algunos comentarios de sus lectores; por ejemplo, aquí y especialmente aquí.