En Detroit:

The former Arsenal of Democracy that produced the machinery to win World War II now primarily churns out tales of barbarism. There has been a lot of media attention recently on an estimated 50,000 wild dogs that are running around in rabid packs, yet it’s the human misery that is hardest to comprehend. There were 411 homicides reported last year, but the actual number is much higher and unknown, according to one federal official. “There are over 70,000 empty buildings, and on a daily basis when law enforcement enters them, they turn up dead bodies whose date of death can’t be accurately estimated because they are too decomposed or torched,” I was told. “Countless murders in Detroit aren’t counted in official data.”

Permanently degraded Detroit.

Se apeó del taxi un hombre alto, ya entrado en años. Vestía impermeable y sombrero negro y llevaba en la mano una desvencijada maleta. Pagó al conductor, volvióse y permaneció inmóvil, con la mirada fija en la casa. El taxi se alejó y desapareció por la esquina de la calle Treinta y seis. Kinderman partió rápidamente detrás de él para seguirlo. Al doblar la esquina vio que el hombre de edad seguía parado bajo la luz de la lámpara de la calle, en medio de la neblina, como un melancólico viajero congelado en el tiempo.

William Peter Blatty, El exorcista.

Huge lack of balance in UK media with 8000 BBC left wing journalists far outnumbering all national print journalists.

Escribe Rupert Murdoch en Twitter. Je, ¡a Peter le sale competencia! Dolerá, desde luego, y Murdoch se vio obligado a cerrar el centenario News of the World a causa de las escuchas ilegales, todo lo que queráis, pero… argumentos ad hominem a un lado, o bien es cierto lo que dice, o bien no lo es.

… Cuando dormimos, el sufrimiento, que no olvida, cae gota a gota sobre el corazón, hasta que, en nuestra propia desesperación, contra nuestra voluntad, llega la sabiduría por medio de la portentosa gracia sobrenatural.

Esquilo.

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—¿Y cómo es que un psiquiatra se metió a cura? —preguntó.

Él estaba ansioso por saber cuál era el problema urgente del que ella le había hablado por teléfono. «Se ve que tantea el camino —pensó—, pero ¿hacia dónde?» No debía presionarla. Ya vendría… ya vendría.

—Es al revés —la corrigió amablemente—. La Compañía…

—¿Quién?

—La Compañía de Jesús, o sea, los jesuitas.

—¡Ah, ya!

—La Compañía me hizo estudiar psiquiatría y medicina.

—¿Dónde?

—En Harvard, en el Johns Hopkins, en el Bellevue.

De repente se dio cuenta de que quería impresionarla. ¿Por qué?, se preguntó, y en seguida dio con la respuesta en los barrios pobres de su niñez, en los gallineros de teatro en el East-Side. El pequeño Dimmy con una estrella de cine.

William Peter Blatty, El exorcista.

En la adaptación cinematográfica no vemos nada de esto*, y es una lástima, porque se trata de una fuerte motivación del carácter del padre Karras y guarda una estrecha relación con el terrible estado emocional en el que se encuentra cuando se enfrenta al exorcismo de Regan MacNeil. Estoy releyendo El exorcista por enésima vez y sigo convencido de que es una novela de grandes personajes. El detective de homicidios William Kinderman, por ejemplo. Por no mencionar al astuto, astuto demonio.

(Y qué trabajo extraordinario hizo Ellen Burstyn.)

*En realidad vemos una parte sustancial de esto; es sólo que la película no puede adentrarse allí donde penetra el libro. Creo que debo ser más justo, y preciso.

Fusilamientos, pintalabios y, aunque no se mencione, monjas violadas. Amigos míos, la Grandes.

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«Cada semana la escritora Almudena Grandes nos obliga a pensar». Y a continuación: «Una madre de familia, con un empleo exigente, cuyo rostro jamás revela el menor signo de cansancio físico a las ocho de la mañana, o no es humana, o no es de fiar».

Dos frases, dos mentiras. La primera peca de petulancia; la segunda, de una envidia que la novelista de cabecera del Grupo PRISA trata de racionalizar sin éxito, pero no importa: la Cadena SER es una magnífica cámara de resonancia con eficaces mecanismos de supresión de la disidencia. La SER es lo que es, y más te vale hacerte a la idea, muchacho.

Envidia, pero no sólo envidia. Las motivaciones humanas son un asunto complicado en la que lo inmediato y mundano compite en influencia sobre nuestro carácter con lo moral y lo místico. En el caso de la Grandes, lo político: no llega a mucho.

Tampoco puede decirse en serio que la Grandes «obligue a pensar» a la audiencia de la SER. Propone conclusiones y de fondo uno percibe balidos ahogados. En la radio de PRISA la élite es siempre notable: decía la Grandes que cada mañana «fusilaría» dos o tres voces que la sacan de quicio. La creo.

Triste es que esperes dos meses para cobrar una comisión de ochenta dólares y al sexagésimo día te informen de que la operación ha sido declinada. :(

P.D.: Habrá quien diga que lo triste es una comisión de 80$, claro.

Segunda posdata: Ok, me he puesto en contacto con la responsable de afiliaciones de la empresa y me ha explicado amabilísimamente que la comisión fue dirigida a mi cuenta de cliente en lugar de a la de afiliado; lo ha corregido en el momento y los ochenta dólares han sido, ahora sí, aprobados para su pago en líquido.